MI VIAJE A NUEVA YORK (19 – 28 Abril 2010) Part 5

DÍA 2: Jueves 22 de Abril. WASHINGTON D.C.: Looking for Obama!!!

La noche antes habíamos hecho el amago de acostarnos más temprano; pero entre duchas, charlas, mirar el tiempo en internet… Por cierto, esa tarde nos había caído un buen chaparrón pero el día entero había estado estupendo, con el cielo totalmente despejado. Nos daba buen tiempo toda la semana excepto Domingo y lunes, lo que nos hizo tener que cambiar un poco los planes… pero eso lo cuento luego.

El caso es que daba un tiempo estupendo para Washington, y vaya si hizo calor!!!! Parecía que estábamos en Sevilla!!

A las 5:00 sonaba mi despertador. El de los niños algo más tarde porque se ducharon por la noche. Eso es lo que tiene no tener el pelo largo y las obsesiones nuestras de llevar el pelo siempre bien colocadito… A las 5 y media ya estábamos todos levantados, arreglándonos y preparando mapas, cámaras, haciendo llamadas a casa cuando de repente…. “Din, Don”… ¡¡¡Joder el timbre!!!

Nos miramos todos por si alguno había salido para algo (Fran salía muy temprano por las mañanas para llamar a su novia a la hora de su descanso. Ay, el amor!!) Pero nada, estábamos todos.

Francisco y Javi fueron a abrir la puerta en la que apareció una chica rubia, algo despeinada y con cara de pocos amigos. Comenzó a gritar como una energúmena cosas que a esa velocidad, ni p…. idea de qué decía. Francisco y Javi se limitaban a decir: “OK, yeah, sorry”… y asentir con la cabeza.

Al parecer vino a echarnos la bronca porque estábamos andando por el piso y el suelo crujía!!! Vamos a ver, yo qué culpa tengo que el suelo sea de madera y de tener que levantarme antes que tú!!! La tía vino a las 5:45 cuando se tenía que levantar a las 6:30 porque sonaba la ducha y crujía el suelo!! ¡¡¡Qué pena no tener el superpoder de levitar!!!

En fin, que se fue no sé a qué, porque dormir no le iba a dar mucho más tiempo, pero no creáis que la cosa quedó ahí, porque la rubita volvió a aparecer en un par de ocasiones más, pero todo llegará a su debido tiempo!!!!

Salimos de casa y a las 6:20 ya estábamos en Penn Station. Desde cuyo lateral salía el bus de Megabus con destino Washington D.C. 12$ ida y vuelta nos costó.

Qué pasada Nueva York a esas horas!! La ciudad comienza a despertarse, todavía quedan edificios encendidos y el cielo tiene un color especial… la mezcla del sonido de los pájaros con el inicio del bullicio en la ciudad, unido al sueño que llevas que hace que no tengas todos tus sentidos al 100%, es una mezcla difícil de describir, pero más difícil de olvidar…

El bus estaba estupendo. Nos sentamos en las dos primeras filas de la planta alta, para ir viendo el panorama. Está limpio, es cómodo, tiene wifi y servicios, y encima ¡Baratísimo! Recomendable 200%

En nuestro trayecto hacía una parada en Philadelphia, así que nos dio una vuelta por la ciudad pasando por algunos puntos turísticos. Cuando vas saliendo de la ciudad hay un momento en que la ves desde un punto elevado, y puedes identificar el edificio dónde está la famosa “Campana de la Libertad”. No sé si veis Cómo conocí a vuestra madre, pero el que la vea, se reirá conmigo al recordar el capítulo de la campana de la libertad. Jijiji. Me pegué todo el camino cantando como Marshall: “¡¡Philadelphiaaaa!!”.

 

 

 

 

 

 

Al salir de la ciudad pasas también por la zona de los estadios, que están uno al lado del otro. Está el de los Phillies (baseball), el de los Eagles (fútbol americano) y el de los 76ers de baloncesto.

 

 

 

 

 

 

 

Bueno, a lo que voy. La hora prevista de llegada a Washington era a las 11:30, pero entre que hubo algo de tráfico en Philadelphia y que nos pilló un control en la carretera, tardamos algo más de lo previsto. Primer inconveniente!! Teníamos la visita al capitolio las 12:20!!!

Llegamos a Washington a las 12:10. El bus te deja en un aparcamiento al aire libre en una manzana en la 11st, al lado de la estación de metro Metro Center.

Nuestra idea original era bajar hasta Pennsylvania Av. e irnos andando hacia el capitolio. Viendo por el camino algunos edificios, pero al llegar tan tarde tuvimos que cambiar los planes.

Decidimos coger un taxi hasta el capitolio por si llegáramos a tiempo para la visita. Así, los niños pudieron tachar de su lista de cosas que hacer en EE.UU eso de montarse en un taxi y decir: “¡¡¡Siga a ese cocheee!!!”.

He llegado a la conclusión que da igual el trayecto que hagas, siempre son 10$!! Ji ji. Que entre 4 salía bastante económico el taxi!!

Pues bueno, llegamos al capitolio, pero eran ya las 12:25. Ohhh!! La verdad es que con la preocupación y las prisas no nos habíamos parado a mirar el sitio dónde estábamos!!

 

Qué ciudad tan chula!! Es cierto que es una ciudad totalmente diseñada, pero joder, estás en la capital del mundo!!! Son bonitos todos los edificios inspirados en la Grecia y Roma clásica y como todo en Estados Unidos, tamaño XXL!!

Una vez que llegamos al Capitolio, decidimos dar por imposible la visita al interior, ni siquiera posponerla a la siguiente hora, porque no nos daría tiempo de ver casi nada de lo que teníamos previsto. Pues bien, una vez decidido eso y predispuestos a empezar la visita turística en sí, pronunciamos las palabras que jamás deben ser pronunciadas cuando tienes un tiempo limitado para hacer algo: “Ah!!Ya si vamos bien de tiempo!!”. (Al final terminamos corriendo casi con la lengua fuera para llegar al monumento a Lincoln).

 

 

 

 

 

 

 

 

Millones de fotos de rigor en el Capitolio, por la parte que da al Mall y por la que da a la Biblioteca del Congreso. Me encantó el edificio de la Biblioteca. A mí me encantan los documentos antiguos, así que me quedé con las ganas de entrar y ver la auténtica Biblia de Gutenberg que hay en el interior. Ésta es una de las bibliotecas con la colección de libros, dibujos y documentos más grande del mundo. La mandó a construir Thomas Jefferson y aunque no entramos porque no nos daría tiempo, busqué información y dicen que es incluso más espectacular que la Biblioteca Pública de Nueva York.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Seguimos andando por el Mall, por la zona dónde están los museos, pero éstos sólo los vimos por fuera, porque nosotros preferíamos ir al Cementerio de Arlington.

 

En esta zona del Mall vimos (desde fuera) la Galería Nacional de Arte, el Museo de los Indios americanos, el museo del Aire y el Espacio, el Museo de Historia Natural (éste es el de Noche en el Museo 2), la parte trasera de los Archivos Nacionales (luego vimos la delantera), el Smithsonian Castle, que a mí me encantó, es muy bonito entre tanto edificio blanco, y el museo de Historia Americana.

 

 

 

 

 

 

 

 

A estas horas, eran las dos y algo estábamos que nos iba a dar algo de hambre, aparte del calor que hacía.

Los que habéis ido ya lo sabréis, y los que no, os informo. En la zona del Mall no hay muchos sitios para comer, pero llevábamos una recomendación que nos dio el hermano de Javi.

Justo cuando pasas el Museo de Historia de América (en dirección Lincoln), coges a la derecha, hacia la 14st. Allí está el Edificio Ronald Reagan, en la primera porción de la calle cuando sales del Mall. Pues bien, en cuanto entras (tienes que enseñar el pasaporte porque es un edificio oficial) hay una escalera mecánica que baja a una zona de tiendas de comida, cafeterías, mini supermercados… Hay de todo, pizzerías, hamburgueserías, heladerías, pastelerías, batidos de frutas (que bien sentaban los batidos tanto en NY como aquí!!) menús de carne, arroz, etc., etc., etc.… y todo a un precio estupendo!! Todas las tiendas rodean a infinidad de mesas, como si fuera un comedor, o sea que no hay problema para sentarte, y sus servicios correspondientes limpísimos.

 

 

 

 

 

 

 

Si vais a pasar el día es estupendo para no perder tiempo en comer, y además es barato!!

Las niñas nos pedimos un wrap vegetal con pollo y queso y los niños un plato enorme combinado con carne de un par de tipos, patatas y arroz. Ninguno se lo acabó. Les costó 8$ con bebida y a nosotras 6$ con bebida y patatas.

Cuando salimos de ahí llegó la hora de correr!! Eran las 15:30 y nuestro bus salía a las 19:30, por lo que teníamos unas 3 horas y poco más para verlo casi todo!!! Qué estrés me entró por el cuerpo!!!!

Salimos del Reagan Building y nos dirigimos a ver el edificio del FBI y los Archivos Nacionales, que está enfrente.

 

 

 

 

 

 

El edificio del FBI nos gustó porque es muy televisivo, y da mucho juego en cuanto a fotos se refiere, haciendo el tonto como siempre!! Nos resultó curioso que cuando hacíamos las fotos, cuando alguien entraba o salía del edificio y nos veía con las cámaras se tapaba la identificación.

En cuanto a los Archivos Nacionales, mi pena otra vez fue no poder entrar y ver el documento original de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Pero yo digo como Terminator: Volveré…

Este es el edificio de la antigua oficina de correos. Old post office.

 

 

 

 

 

 

Cogimos el metro para ir a Arlington. El metro de Washington esta genial pero con las prisas que llevábamos no nos venía nada bien el sistema de pago de billetes!! Qué lío al principio!! Tienes que mirar en una lista el sitio dónde estás y a dónde quieres ir, y en la lista te viene la cantidad de dinero como mínimo que debes tener en el billete para que te deje salir. Tú indicas la cantidad que quieres poner y después metes el dinero. Pues hijo, por más que mirábamos la lista, e incluso dejar algo más de dinero, las dos veces que lo cogimos nos faltaron 5 céntimos a algunos, y no podíamos salir sin recargarlos!!

Pero no os preocupéis, que si no sabéis cómo hacerlo siempre hay alguien que amablemente te lo explica.

De ahí nos fuimos al cementerio de Arlington. Yo era de los sitios que más ilusión me hacía ir, porque siempre había escuchado que es impresionante, y además me acordé mucho de mi madre, porque sé que a ella le encantaría a la tumba de JFK.

 

 

 

 

 

 

 

 

El cementerio desde que entras te pone la carne de gallina. Es inmenso no, infinitamente más grande de lo que os podáis imaginar. Y mires a dónde mires, hileras e hileras de lápidas blancas que se perdían a la vista… IMPRESIONANTE. Hay muchos monumentos memoriales de batallas de la II Guerra mundial y eso nos entretuvo bastante porque a la mayoría nos encanta la historia.

 

 

 

 

 

Paseando más rápido de lo que nos gustaría por el cementerio llegamos a la pequeña colina dónde está la tumba de John Fitzgerald Kennedy. Hay silencio y respeto, mucho respeto…

Después de la tumba de Kennedy, Francisco estaba empeñado en ver el campo de cruces que sale en Salvar al Soldado Ryan, pero hay que decir que eso es imposible; el famoso campo de cruces no está en Arlington, está en el Cementerio de Colleville en Normandía.

Quisimos acercarnos al Memorial de Iwa Jima, pero queda a un paseo andando y no nos daba tiempo. ¡¡¡Malditas palabras mágicas de la mañana!!!

Volvimos al metro en Arlington para ir a la Casa Blanca. Al llegar, otra vez los dichosos 5 céntimos!!

Tengo que contar, que estando todavía dentro del cementerio, estaba yo atrás haciendo fotos cuando veo que Javi está que no puede más!! El pobre me dice: ¡¡Sara, Sara, hazme una foto aquí agachado con las tumbas al fondo!! Más tarde me reconoció que la foto era lo de menos, que lo que quería era agacharse y descansar un poco!! Jijiji, pero esto es un secreto!!!

Nos bajamos en la parada Farragut West y fuimos andando hasta la Casa Blanca. Esta si que me pareció más pequeña de lo que me esperaba, y yo seré la más repetitiva del mundo, pero qué más da!!… ¡¡¡Estás in The White House!!!

 

 

 

 

 

Había muchísima seguridad, el tejado estaba lleno de francotiradores y la calle que hay delante en la cara que no da al Mall estaba cortada y tenías que hacer la foto desde la acera de enfrente. No sé si será así siempre, pero después al darle la vuelta para verla por la parte que da al Mall, estaba cortado también y tuvimos que verla desde la Elipse. Preguntamos y nos dijeron que volverían a abrir la zona en dos horas. Supongo que Obama estaría por allí e iría a salir o entrar porque la seguridad era increíble!!

Evidentemente no podíamos esperar, hicimos las fotos, y vimos a un grupo que estaba jugando al fútbol en la Elipse, y seguimos nuestro camino.

Fran mientras nos amenizó con la reproducción de una conversación matrimonial entre Obama y esposa. Cito textualmente: “Os imagináis cuando Barack le diga a Michelle: Gorda, cógete a las niñas que este finde nos vamos a Sanlúcar a comer pescaíto frito”…

De ahí llegamos al Monumento a George Washington, el famoso Obelisco de mármol y granito que domina el panorama de la ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Antes de continuar caminando en dirección al Monumento a Lincoln, nuestro destino final, nos salimos del Mall y nos asomamos a ver el Monumento a Jefferson, pero desde el frente, con una parte del Tidal Basin en medio. Teníamos la esperanza de que los cerezos continuaran en flor, pero ya se habían caído.

 

 

 

 

 

De aquí nos volvimos al Mall, al Memorial de la II Guerra Mundial, la Reflecting Pool y finalmente, el monumento a Lincoln.

El Memorial nos gustó mucho, pasamos un ratito viendo las inscripciones de las batallas, y bueno, los niños aprovechando para descansar que estábamos ya absolutamente reventados. Y nos quedaba el sprint final!!

En la Reflecting pool las niñas tomamos ventaja acordándonos de Forrest Gump, la escena en la que él está dando el discurso a los pies del Monumento a Lincoln y Jenny lo ve y se mete en la piscina: “Forrest… Jenny… Forrest…”. ¡¡¡Qué me gusta esa película!!!

 

 

 

 

 

 

Finalmente y con la lengua fuera llegamos al Monumento a Lincoln. Al subir las escaleras tarareábamos la música de Rocky porque el día fue toda una hazaña!!

Dentro del monumento hay una tienda de Souvenirs que venden documentos, libros, y algunas cosillas curiosas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos sentamos a disfrutar de las vistas, que desde luego se lo merecen, y entonces entiendes el significado de Reflecting Pool!!

Ya era hora de irnos para coger el bus. Íbamos a volver andando, pero visto lo visto por la mañana, se me ocurrió la idea de coger un taxi. Nadie me dijo nada, pero me dieron un abrazo comunitario. Supongo que les gustó la idea… Por cierto, 10$ nos costó el taxi. Lo veis??

Volvimos dormidos casi todo el tiempo, después de un rato de interesante charla, y a la vuelta en Nueva York, el Empire iluminado de verde!! Significaba eso que el Empire es bético?? Jajaja. Supongo que es la iluminación de San Patricio…

Pues ahí termino nuestro día. Porque al llegar a casa… fritos al momento!!

La ciudad a mi me encantó. Me dio pena tener que correr tanto. Yo culpo a la “pachorra” que nos entró cuando vimos que teníamos el tiempo del Capitolio de más. Aún así creo que vimos lo principal y que nos cundió mucho el tiempo!!.

De todas formas, para una visita corta está bien pero recomiendo si tenéis la oportunidad de pasar una noche allí, porque la ciudad iluminada debe estar preciosa y porque hay mucho más fuera del Mall. La universidad de Georgetown, la Phillips Collection donde se puede ver El almuerzo de los Remeros de Renoir, la Catedral que al parecer es preciosa… en fin, que aunque sean sólo unas horas, recomiendo la visita a la ciudad, a mi al menos me mereció muchísimo la pena.

Al margen de Washington… ¿¿habéis sentido alguna vez La llamada del parque?? Hacía 2 días y medio que habíamos aterrizado en Nueva York, y a mi Central Park me estaba llamando…

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