OSLO Y ESTOCOLMO (1 – 5 Octubre 2010). Part 5

DÍA 4: LUNES 4 OCTUBRE: ESTOCOLMO

Después de la noche rockera (He pasado una noche caribeña en Gante y una rockera en Estocolmo, qué será lo próximo??) nos cogió un poco el toro, y salimos del hostal algo pasadas las 10:30. Este día queríamos hacer algunas compras de cosillas que ya habíamos visto por Drottninggatan. Nos dimos un tiempo cortito y cada uno fue a tiro hecho a por lo que quería. Antes de la compra, desayunamos otra vez en Wayne´s coffee, que nos gustó mucho por la calidad de las cosas.

Mis compras fueron algunos imanes de frigorífico para regalar, marcapáginas (que yo los colecciono), una bufanda de la selección sueca que compró mi hermano (que las colecciona), una bola para mi árbol de navidad (edito: se rompió en mil pedazos al colgarla en la rama del árbol), un cortapasta para galletas en forma de reno, muy gracioso, y no me acuerdo si compré algo más.

Cuando nos reunimos todos con nuestras compras, en escasos 40 minutos estaba listo todo, nos acercamos a una tienda en la misma calle que venía en mi guía. Es una tienda de artículos de papelería, que a la mayoría nos encanta. Ordning & Reda (en el num.82), pero nos esperábamos la tienda de otra forma y no nos gustó ni compramos nada.

Así que con todo solucionado, nos pusimos en marcha para la ruta turística del día. Era poco antes de las 13:00. Era un poco tarde pero como habíamos desayunado tarde, decidimos que no almorzaríamos y así cenábamos en horario sueco.

Comenzamos a andar bordeando el extremo sur del NOrrmalm, en dirección a la zona del National Museum y cruzar el puente Skeppsholmstron (este es el puente de las coronas) hasta la isla Skepps-Holmen.

Toda esta zona ofrece unas vistas preciosas  de la cara este de Gamla Stan, donde esta situado el Palacio Real.

Caminando hacia allá, pasamos otra vez por la ópera y seguimos bordeando hasta llegar al National Museum.  La zona dónde esta situado se llama Península de Blasieholmen.

Es el museo Nacional de Bellas Artes y es el más grande de Suecia. Fundado en 1792, bajo el nombre de Museo Real (Konglig Museum), el edificio actual, de estilo renacentista, abrió sus puertas en 1866. Alberga cerca de medio millón de dibujos que datan de 1500 a 1900, una colección de objetos de porcelana, pinturas, esculturas, así como obras de arte moderno. Entre los artistas expuestos se encuentran Rembrandt (El juramento de los bátavos), Rubens, Goya, Renoir, Edgar Degas, Paul Gauguin y por supuesto pintores suecos de los s. XVIII y XIX.

Desde allí hay unas vistas preciosas, como en casi toda la ciudad y al lado se encuentra el Gran Hotel Estocolmo, uno de los hoteles más lujosos de la ciudad, en el que se alojan cada año los laureados con el Premio Nobel y sus respectivas familias.

Cruzamos el puente Skeppsholmstron, o el puente de las coronitas, como le pusimos nosotras, y nos adentramos en SkeppsHolmen.

Entramos en la isla queriendo, pero por ir de confiadas, nos confundimos, y no sé por qué se nos había metido en la cabeza que allí estaba el Museo Vasa. Más tarde nos dimos cuenta y tuvimos que caminar un buen trozo!!!

Skeppsholmen (“el islote de barcos”) es una isla conectada por puentes a Blasieholmen y Kastellholmen. Su posición estratégica la hizo tradicionalmente un lugar privilegiado para el establecimiento de edificios militares. Actualmente la presencia militar es muy reducida, y Skeppsholmen alberga museos, en particular, el museo de arte moderno (Moderna Museet), y también un museo de arquitectura y museo de las antigüedades del Este de Asia (Östasiatiska Muséet). En la zona oeste, con vistas a Gamla Stan, se encuentra el Af Chapman, un tres mástiles reconvertido en albergue juvenil (vandrarhem).

Estuvimos un rato allí, viendo a los patitos, haciendo fotos, disfrutando de las vistas, y caminando por la orilla de la isla. Pasando el barco, Rosa decidió que tenía que meter los pies en las aguas del Báltico, que si no no se iba tranquila a casa, así que en un pequeño embarcadero que había, nos situamos todos estratégicamente para captar el momento. Un pato se dirigía hacia rápidamente hacia ella, pero lo vimos venir y hubo que tirarle una pequeña piedrecita, poruqe ya me veía yo a Rosa con un picotazo de pato en el tobillo!!!

Después de comprobar que en comparación con la temperatura fuera, el agua no estaba tan fría, decidimos ir al museo Vasa. Buscando el camino, nos dimos cuenta que el aire escandinavo nos había relajado tanto, que no habíamos mirado el mapa, y al no hacerlo, no caímos en que el Vasa estaba en otra isla, Djurgården.

Rápidamente volvimos sobre nuestros pasos, bordeamos toda la península de Blasieholmen hasta Kungliga Dramatiska Teatern, el Teatro Dramático real, con su fachada de mármol, obra principal de la arquitectura modernista en Estocolmo.

Seguimos bordeando la costa sur de Östermalm por el paseo Strandvägen. Este precioso paseo tomó fama a principios del s.XX, cuando las 10 familias más ricas de la ciudad se instalaron en sus suntuosos edificios modernistas que bordean esta avenida. Actualmente, entre sus residentes se encuentran el tenista Bjön Borg o Per Gessle, componente de Roxette. Allí hay embarcaderos donde se cogen los barcos que hacen recorridos turísticos por la ciudad. Luego contaré la historia del barco, que no tiene desperdicio!!!

No tengo palabras para describir el frío que hacía en aquella avenida!! Yo creo que no he pasado más frío en mi vida, y hacía un sol precioso!!! Ese frío solo lo superó, cuando volvimos a hacer ese recorrido un poco más tarde!!! Madre mía!!!

Por fin llegamos a Djurgården. Esta isla, situada al este de la ciudad es la isla del ocio y actividades al aire libre. Tiene 279 hectáreas, y forma parte del Ekoparken, el primer parque nacional europeo situado en plena ciudad, y del que los holmienses están particularmente orgullosos. ¿Para qué huir de la capital cuando el campo y el mar están al alcance de la mano?

Era un antiguo coto de caza real y esta especialmente concurrido los fines de semana por la gran cantidad de atracciones familiares que ofrece.

Entre esas atracciones se encuentran: Skansen (museo al aire libre), el propio parque Djurgarden y sus pabellones, Nordiska museet (museo nórdico), Liljevalchs Konsthall, Prins Eugens Waldemarsudde, Thielska Galleriet, Museo Vasa, Junibacken, Gröna Lund y la Bahía de Djurgårdsbrunnsviken. Ahora iré diciendo lo que es casa sitio según lo fuimos viendo.

Fue aquí donde llegó la locura. Teníamos varias posibilidades. Al entrar en Djurgarden había un sitio para alquilar bicicletas, y pensamos en alquilar una y darnos una vuelta por el parque. Había algunos que querían dar un paseo en barco (eso en realidad también nos gustaba a todos), otros queríamos entrar al Vasa y Pili y yo queríamos entrar al Junibacken, el lugar dedicado a las creaciones de Astrid Lindgren. Esto no le apetecía a nadie más.

El caso es que al pasar por el embarcadero, hubo algunos que decían que querían coger el barco y no entrar al museo, entonces les prometimos que después del museo nos iríamos al barco. Pili y yo preferíamos entrar al Junibacken, pero quedaba feo decirles que no íbamos al barco, así que la decisión fue la siguiente: Entraríamos al Vasa, después cogeríamos el barco y después la bici para pasear por el parque. Como siempre, Pili y yo nos quedamos sin hacer lo que nos hace ilusión, pero bueno…

Así que la primera parada fue el Museo Vasa. La entrada para estudiantes me costó 80 SEK.

En este museo se exhibe el Vasa, él único barco del siglo XVII que se conserva en el mundo y es un tesoro artístico único. Este buque está compuesto por piezas originales en más de un 95% y está decorado con cientos de esculturas talladas.

El buque real de guerra Vasa, de 69 metros de largo fue construido por órdenes del rey Gustavo II Adolfo de Suecia, de la casa de Vasa entre 1626 y 1628. El Vasa naufragó en su viaje inaugural, el domingo 10 de agosto de 1628, en el puerto de Estocolmo. El barco fue rescatado el 24 de abril de 1961 y durante cerca de medio siglo ha sido restaurado lenta, cuidadosa y meticulosamente hasta recuperar prácticamente todo su esplendor original. El museo abrió sus puertas en 1990 y su interior mantiene una atmósfera un tanto teatral, necesaria para su conservación.

El buque estaba armado de 64 cañones colocados en tres puentes: el superior, batería alta y batería baja. El Vasa desplazaba más de 1.300 toneladas. La superficie velera era de 1.150 m². Todas las piezas eran de bronce y un peso total de unas 80 toneladas.

A pesar de que las pruebas de estabilidad fueron abortadas, el 10 de agosto de 1628 leva anclas el Vasa para navegar partiendo de Estocolmo. Se elevan cuatro velas y se dispara el saludo con dos tiros. El viento es suave y el Vasa se desliza lentamente a lo largo de Skeppsbron y luego a lo largo de los montes meridionales de Södermalm. Varias fuentes indican que la nave se menea anormalmente desde el inicio a pesar del suave viento.

Al dejar el muelle en su primer viaje una fuerte ráfaga de viento azotó al Vasa y el barco volcó al llevar demasiada carga que no estaba bien atada. La mayor parte de la carga se fue al otro lado del buque, el agua comenzó a entrar por las cañoneras y el Vasa se fue a pique. Al menos 30 miembros (quizá 50) de un total de 150 que componían la tripulación se ahogaron. El Vasa tardaría 333 años en volver a ver la luz.

Anders Franzén, un investigador particular, comenzó a buscar el Vasa a principios de la década de los 50. Desde que era un niño, se había sentido fascinado por los restos que había cerca de la casa de sus padres en el archipiélago de Estocolmo. El molusco xilófago Teredo navalis, que devora los restos de madera en aguas saladas, no prolifera en las aguas del Báltico, por su particular salinidad, por lo que el barco pudo conservarse bajo agua todo ese tiempo. Anders Franzén comprendió la importancia de este descubrimiento para los barcos hundidos en el Báltico y en 1956 redescubrió el Vasa.

El Vasa fue reflotado el 24 de abril de 1961 después de varios años de preparación. Entonces se planteó el problema de su conservación. No se pueden dejar sin tratar restos de madera que han permanecido sumergidos en agua durante tanto tiempo. A la larga, la madera se cuartearía y acabaría fragmentándose.

Al principio se roció el Vasa con agua mientras los expertos dilucidaban la mejor manera de conservarlo. Se eligió como conservante el polietileno glicol, un producto ceroso soluble en agua que penetra lentamente en la madera y reemplaza al agua. Se roció con esta solución durante varios años.

Junto con el Vasa se recuperaron cerca de 14.000 objetos de madera perdidos, incluidas 700 esculturas, que se conservaron individualmente y luego se volvieron a reunir en su ubicación original en el buque.

Los navíos de guerra del siglo XVII no eran sólo máquinas de guerra, sino también palacios flotantes. Las esculturas recuperadas contenían restos de dorados y pinturas. Los análisis modernos demuestran que estaban pintadas con colores llamativos sobre un fondo rojo. Las esculturas representaban leones, héroes bíblicos, emperadores romanos, criaturas marinas y deidades griegas, entre otras muchas escenas. Su propósito era el de ensalzar la monarquía sueca y representar su poder, su cultura y sus ambiciones políticas.

La conservación y cuidado del Vasa continúa. Su preservación depende por completo de una atmósfera estable. Mientras estuvo sumergido, los pernos de hierro se oxidaron y ennegrecieron la madera de roble. Al final, sólo permanecía unido por espigas de madera. La contaminación del agua formaba grandes cantidades de sulfuro que penetró en la madera. En la actualidad, dicho sulfuro comienza a reaccionar con el oxígeno, lo que provoca la formación de ácido sulfúrico. El ácido ataca la madera, aunque no es nocivo para los visitantes del museo. Por lo tanto, la investigación para la conservación del Vasa sigue en marcha.

VASA: LA MÁQUINA DEL TIEMPO

Cuando el Vasa se hundió, el tiempo se detuvo. Lo que se rescató en 1961 era una pieza del siglo XVII que nadie había tocado. Cada uno de los miles de objetos que se recuperaron contaba una historia. Entre ellos, se encontraban los esqueletos de miembros de la tripulación, así como sus pertenencias y los aparejos del buque.

Entre el fango y los sedimentos del casco del Vasa, se encontraron las seis velas que no estaban arboladas en el momento del desastre. Son las velas más antiguas que se conservan; aunque eran tan débiles como la tela de araña antes de su conservación. La investigación sobre los hallazgos también continúa. En el museo se exhiben muchas piezas únicas que hacen revivir una época ya pasada y a sus gentes.

La verdad es que como curiosidad, merece la pena ver el museo, porque el barco esta muy bien conservado. A mi personalmente me gustó.

 

A la salida del museo tocaba irnos a los embarcaderos a ver qué barco cogíamos para hacer el recorrido entre las islas.

Comimos en un puestecito que hay a la entrada de la isla, al lado de dónde se cogían las bicis, y nos pusimos en marcha hacia el Dramatiska teatern, que justo delante se cogían los barcos.

Había varias opciones, dos con un recorrido bien descrito, por la zona turística (hacia el oeste), y que costaban entre 150 y 220 SEK, según el tiempo de recorrido.

Había otra, que por horario, era la que mejor nos venía si queríamos hacer más cosas. En principio duraba una hora, pero no venía muy bien especificado el recorrido. Ponía que valía 80 SEK, así que nuestro instinto ahorrativo nos pudo. Total, con una hora teníamos bastante y más o menos serán los mismos recorridos!!! Ja!!!!

Paramos a tomarnos un café calentito antes de coger el barco mientras era la hora, y llegado el momento, pá dentro!!!! Nos extrañó que no nos hicieron pagar billete ni nada, y que no había mucho turista allí. Excepto una chica china, que la pobre no paraba de darle vueltas al mapa (como yo), a ver por dónde c…o iba el barco!!!

Este barco lo que hizo, básicamente, fue coger hacia el este de la ciudad, la zona no turística (es la zona de entrada al archipiélago, pero se quedó en el principio). Bordeó Djurgarden por la costa sur hacia el este y el norte de Södermalm. Llegó al final de Djurgarden y subió un poco hacia arriba hacia la zona industrial de Estocolmo. Nosotros decíamos que nos habían llevado a los polígonos!!!jiji

Paró tres o cuatro veces, y la gente subía y bajaba, así que lo comprendimos. El barco hacía función de transporte entre zonas periféricas, y el viaje duró 1h 45 min!!! ¿qué hicimos?, pues después de una lucha entre nuestros párpados y la gravedad, nos pegamos una buena siesta!!!! La china se durmió también!!! Definitivamente, el momento catetada había llegado!!!

La primera parte del trayecto no estuvo mal, porque al bordear Djurgarden, vimos muchas de las atracciones que dan a la costa.

Vimos el Vasa desde la orilla, el Junibacken, un museo infantil dedicado a las creaciones de Astrid Lindgren, especialmente a Pipi Långstrump.

Gröna Lund, el parque de atracciones más antiguo en Suecia inaugurado en 1883.

Nordiska  Museet, el impresionante museo nórdico construido a principios del s.XX, destinado a reunir testimonios de la vida sueca a través de la historia. En realidad es parecido en parte al Skansen, pero éste último es al aire libre.

Prins Eugens Waldemarsudde, era el retiro del príncipe Eugenio, hermano menor del Rey Gustavo. Es un remanso de paz y un concentrado de cultura de un hombre que fue un buen amante del arte y un distinguido melómano y botánico.

Y estas son algunas de las vistas que tuvimos durante el paseo en barco.

Al salir del barco, nadie nos pidió dinero por el paseo, así que al menos, pese a la equivocación, no tuvimos que pagar nada, y eso suavizó la catetada!!!jiji

Volvimos a andar por el paseo Strandvagen, cada vez con más frío. Esta vez el frío cortaba la cara con intención de coger las bicis y recorrer el parque en Djurgarden. Cuando llegamos, al ser temporada baja, habían cambiado los horarios y ya no alquilaban bicis desde las 18:00, así que como veis, no nos salió nada bien!! Y Pili y yo nos quedamos sin Junibacken!!! Dimos un paseo andando por el parque, entrando por la gran puerta azul de hierro forjado. Nada más entrar hay unas preciosas vistas de la Bahía de Djurgårdsbrunnsviken. Aquí, en meses de verano, se pueden dar paseos a pie por la orilla, en bici, patines, coger barquitas de pedales, canoas… Esto se puede alquilar a la entrada de la isla, donde las bicis.

Al entrar en el parque, si te adentras, llegas al Skansen, un museo al aire libre con muestras de más de 5 siglos de historia de Suecia. Es una lección de historia a tamaño natural ideal para excursiones escolares. Cuenta con un zoo con animales típicos de la zona, como alces (siempre me lío con alce y arce!!) y renos.

Con un frío insoportable, dimos por finalizada nuestras visitas turísticas.

Cogimos el tranvía en la isla hasta la entrada de la estación central, donde había una manifestación. Aprovechamos para ver dónde había que coger el bus hacia el aeropuerto por la mañana.

Se cogen en la estación central de autobuses, al lado de la de trenes (llegas a la zona y hay pintada en el suelo líneas que siguiéndolas te llevan a distintos puntos). La empresa de autobuses para los aeropuertos secundarios es: http://www.flygbussarna.se/lang/ES.aspx?lang=EN

Nosotros sacamos los billetes desde España, porque no hay que indicar horarios ni nada sólo número de personas. Lo que si hay es que irse con una medis hora de antelación por si hubiera mucha gente. En nuestro caso no fue así.

De camino a la estación, vimos un restaurante de comida sueca que nos gustó mucho. Vimos que dentro todo el mundo era sueco, así que no lo dudamos y entramos allí.

El restaurante es Jensen Böfhus AB (Vasaplan 24), especializado en carne y algo de pescado.

Por fin tuvimos la oportunidad de comer salmón!!! Y estaba simplemente delicioso!!!

Le pusimos cara de pena a la camarera diciendo que era la última noche y que a ver si nos podíamos sentar juntos, y fue efectivo. Esperamos 15 minutos tomándonos una cerveza y en nada estábamos sentados.

Entrantes para compartir, un par de bebidas, un plato y postre para cada uno (los postres estaban buenísimo stambién), unos 22€ por persona. Para ser centro de Estocolmo, y lo que comimos, no me pareció nada mal la verdad.

Y de ahí, al hostal, a recoger las cosas, ducharnos, charlar un rato, reírnos más, y despedirnos de Rosa y Salva que se iban más temprano porque ellos viven en Madrid, nos dormimos.


DÍA 5: MARTIES 5 OCTUBRE: ESTOCOLMO – FRANKFURT – SEVILLA

Salimos muy temprano del hostal (no recuerdo bien la hora), unas compras para gastar las últimas coronas en el 7eleven y para el aeropuerto.

El vuelo fue puntualísimo. Hicimos Estocolmo-Frankfurt, un par de horas, o tres, en Frankfurt haciendo el tonto y Frankfurt-Sevilla, y viaje acabado!!!!

Haciendo balance, el viaje me encantó. Si después de hacerlo pudiera organizarlo otra vez habría suprimido Oslo, y me hubiera ahorrado el trajín de los desplazamientos además yo llevaba el estrés del concierto y tener que ir a Madrid para la salida, pero claro, eso fueron contratiempos de última hora, además, ya he visto Oslo, que alguna vez tendría que verla!!!

Estocolmo me pareció una ciudad maravillosa. Preciosa, limpia, con mucho ambiente para la época del año que era, y muy rica culturalmente. Sin duda, repetiré!!

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