LONDON CALLING Día 2: Miércoles 21 de Septiembre.Zona Oeste y “Royal Afternoon”.

Quedamos la noche anterior en que había que estar listo a las 9 (dije eso pensando en que si digo a las 9, estaríamos listos a las 9:30). Aun así, cada día se iba aumentando un poco más el margen.

Yo me levantaba la primera, porque me gusta ir tranquila, ducharme y secarme el pelo, desayunar, etc. Si lo hago corriendo ya no doy pié con bola en todo el día así que como me conozco, no me importa ser la primera y así prepararme sin chocarme con nadie.

Nos preparamos, desayunamos nuestras tostadas en el piso y a poco más de las 9:30, a la calle.

El día estaba un poco gris y de vez en cuando lloviznaba, pero no lo suficiente como para sacar el paraguas. De hecho ni lo cogimos porque estábamos convencidos de que el día iba a abrir.

Nuestra primera parada hoy es Notting Hill. Yo en casa me había preparado un planito especial de Notting Hill donde llevaba apuntada las localizaciones de la película, un plano de Portobello Road con las tiendas más conocidas y los puntos estratégicos de la zona. Pues bien, cuando voy en el metro, me doy cuenta que me he dejado ese planito en casa.

Sin tiempo para lamentarme, decidimos dar un paseo y ya nos encontraríamos las cosas, pero el coraje no se me quitaba porque sabía que sin mi planito, no ubicaría los lugares.

En vez de ir directamente a Notting Hill Gate, decidimos ir a Marble Arch, verlo, y allí cogeríamos un bus que nos dejaba en el inicio al norte de Portobello, para así ir bajando viendo el mercadillo en dirección a la zona de Kensington.

En principio muy bien. Llegamos a Marble Arch, nos hicimos las fotos correspondientes, los niños espantaron palomas (qué le vamos a hacer, son así) y nosotras localizamos el Primark, al que iríamos el último día.

Marble Arch es un arco triunfal que fue realizado por Nash inspirándose en el arco de Constantino de Roma. En principio se encontraba frente a Buckingham Palace, pero lo quitaron porque era demasiado estrecho para los carruajes reales.

En su cima estaba la estatua de Jorge IV que ahora está en Trafalgar Sq.

Aún hoy, solo la Familia Real y la Royal Horse Artillery tienen el privilegio de pasar bajo su arco central.

Dejamos Marble Arch y vamos a Edgware Road, que es la zona de Marble Arch donde se coge el autobús que nos lleva a Notting Hill. Cogemos el bus Nº 7, que supuestamente nos dejaría en la esquina de Westbourne Park Road con Portobello, y digo supuestamente, porque así habría sido si no nos hubiéramos bajado como 5 paradas antes de tiempo.

Cuando vimos el planito que hay en las paradas de los autobuses, estos te marcan la ruta, y te ponen varios puntos y el tiempo que se tarda en llegar a esos puntos. Nosotros contamos cuatro, pero claro, no contamos con que entre punto y punto, hace paradas intermedias.

En cuanto el bus giró a la izquierda y vi el cartel de Westbourne Park Road, rápidamente nos bajamos de la segunda planta y nos bajamos en la primera parada. (Para los que vayan a hacer lo mismo, Westbourne Park Road es una calle muy larga, y tiene muchas paradas intermedias así que tranquilos, que cuando es la parada de Portobello se ve a leguas!!! En el bus además hay un marcador que va anunciando las paradas pero nosotros nos ansiamos cuando vimos el nombre de la calle)

Empezamos a andar y a andar y Portobello no llegaba nunca!!!!!

Paramos en un Café Nero, que al parecer no está mal el café. Yo no lo puedo decir porque no tomo café nunca. Había una oferta que por cada nosecuantas consumiciones regalaban una, así que nos pusieron un hot chocolate de regalo que me acabaron endosando a mí, que no había pedido nada. Era como un colacao calentito, y nos sentó bien.

Seguimos nuestro camino, encontrando a nuestro paso la frutería “Andalucía”. Evidentemente, nos miraban raros al hacernos la foto con el cartel de una frutería. Si me llega a ver el chino de anoche, llama a extranjería y todo.

Por fin, casi 1 hora más tarde de lo que habríamos llegado en el bus (porque nos fuimos parando no porque hubiera 1 hora de camino), llegamos  a Portobello Road.

Como no tenía mi planito, no tenía ni idea de a qué altura estábamos, porque en el plano de Londres que llevaba no salía esta zona.

Mirando a ambos lados pensé que sería mejor ir hacia el Norte. Cuando llegué a casa lo comprobé y vi que no me había equivocado, porque cogíamos un trozo más amplio de Portobello, y la mayor parte del mercadillo.

 

 

 

 

 

En definitiva, al ser un día entre semana y sólo haber visto una parte, a mí personalmente me defraudó un poco el mercadillo. Imagino que en sus días fuertes es muy interesante con las antigüedades y todo, pero este día había muchas tiendas cerradas y apenas lo disfrutamos.

Si me gustó mucho como conforme vas avanzando por la calle, vas pasando a diferentes secciones del mercadillo: antigüedades, frutas y verduras ropa y complementos…

 

 

 

 

 

Como dato histórico, señalar que el nombre de la calle viene de la localidad de Porto Bello, en el golfo de México, conquistada por el Almirante Vernon, quien bautizó así su casa situada en el extremo Norte de esta calle en 1739.

El día fuerte del mercado es el sábado, y permanece abierto de 10 a 18h.

Cuando alcanzamos Ladbroke Grove, decidimos que ya estaba bien de Portobello por hoy y cogimos el metro hacia nuestra siguiente parada: Kensington Palace.

Nos bajamos en High Street Kensington y nos dirigimos al Palacio. Hay que entrar a Kensington Palace Gardens para ver la entrada principal del Palacio.

El Palacio lo están remodelando. Parece ser que están dándole un nuevo aire y usarlo para exposiciones y otros eventos.

Este palacio originario del s XVII, fue adquirido en 1689 por el Rey Guillermo III y desde entonces se convirtió en una de las residencias reales que hay por Londres.

En él residieron, y residen (en el ala oeste, la nordeste es la que se visita) personajes de la realeza. En él por ejemplo, nació la Reina Victoria y vivió, desde su separación hasta su muerte la Princesa Diana de Gales.

Ya he contado varias veces que para mí, la mayoría de las veces, los lugares dicen mucho más por lo que ocurrió entre sus paredes que por lo imponente o precioso que sea. En el caso de este palacio, recuerdo como si fuera ayer cuando murió la Princesa Diana. Fue uno de los primeros acontecimientos de relevancia que recuerdo, y recuerdo que estábamos mis primas y yo en la parcela de mi abuela, todas rondando la adolescencia, empapándonos de absolutamente todo.

Mientras nos hacíamos fotos, se me vino a la cabeza aquella explanada en la que nos encontrábamos, absolutamente repleta de flores que los londinenses fueron colocando en memoria de la princesa. (Fotos sacadas de internet).

 

 

 

 

 

Seguimos caminando por los jardines, hacia Round Pound, que no deja de ser un estanque con patos, pero en medio de esa inmensidad verde.

Decidimos salir fuera por el sur del parque para tomarnos unas cervezas antes de comer.

Salimos y nos dimos un paseo por Victoria Road, Palace Gate, y Gloucester Road, y parece que los pubs habían desaparecido del mapa dejando exclusivamente caros restaurantes. Finalmente encontramos un pub donde nos tomamos algo, y volvimos al parque para comer.

Llevábamos bocadillos preparados, para hacer picnic en el parque, aunque el concepto picnic en el parque es en realidad comer sentados en los banquitos que hay.

El solecito ya estaba presente desde hacía un rato, por lo que fue una comida muy agradable. Y lo hubiera sido más si las p… palomas nos hubieran dejado tranquilos!!!

Claro que habría sido más fácil, si mi hermano y mi primo no se tiraran trozos de pan para que las palomas asustaran al otro. Una vez más, que le vamos a hacer, así son nuestros niños!!!Jaja

Después de comer iniciamos un paseo por el parque en dirección al Albert Memorial.

Este paseo, a través del South Flower Walk casi se nos hace eterno debido a unos pequeños habitantes de Hyde Park: Las ardillas.

Es increíble lo acostumbradas que están a convivir con las personas, y da mucha alegría ver cómo la gente las trata de maravilla. Nos quedamos hablando sobre eso. Y tristemente, pensamos que aquí no podrían vivir así a sus anchas y en contacto con la gente, porque serían objeto de quién sabe qué…

El momento en que mi tía Raquel ve la primera ardilla es memorable. Salió corriendo dando saltos de alegría. Le faltaba apretar el brazo y decir “¡Toma!. Me río mucho cuando me acuerdo.

En Notting Hill, en un súper de Todo a 1£ habíamos comprado un par de set de paquetes de patatas para el almuerzo, unas normales, y otras asquerosísimas (al menos para mí) con sabor a vinagreta. Si, segunda experiencia londinense con la vinagreta, ¡¡¡y eso que a mí no me gusta el vinagre!!!

Esas patatas las usamos para atraer a las ardillas y poder hacernos fotos con ellas.

La primera ardilla se ve que como a mí, no le iba mucho el vinagre, así que se acercó, la olió, la chupó un poquito, y salió corriendo, pero a partir de ahí, las demás se hincharon de patatas.

La verdad es que es un vicio eso de las ardillas. Yo decía: ¡Pero si en realidad son ratas con una cola de pelo!, ¿Cómo pueden ser tan graciosas? Pero es que son tan monas…..

 

 

 

 

 

Por fin conseguimos salir de aquel paseo y llegamos al Albert memorial. Yo, que confieso mi particular interés en cosas de la monarquía inglesa (sobre todo la histórica, no la actual, qué le vamos a hacer jeje!!), llevaba apuntadas muchas localizaciones sobre lugares relacionados con cualquier personaje de la Monarquía.

Hace un tiempo vi la película La Reina Victoria (Jean-Marc Vallée, 2009), y como siempre me pasa cuando veo una película de este tipo, cojo con mi madre y nos vamos automáticamente a la Wikipedia a cotillear un poco más de la vida de ese personaje.

Así conocí un poco más a fondo la historia de la Reina Victoria, cuyo reinado ha sido, hasta hoy, el más largo de la historia del Reino Unido.

Este monumento en el sur de Hyde Park, recuerda al marido de la Reina Victoria, el príncipe Consorte Alberto. Es un templete construido en 1872, y fue la propia Reina Victoria la que escogió el diseño ganador para este memorial en honor de su marido fallecido en 1861.

Cuando llegamos nos sorprendieron mucho sus dimensiones. Me lo esperaba mucho más pequeño, y nos pareció muy bonito. En su interior tiene una estatua en bronce del príncipe y ha sido recientemente restaurado, dicen, que con bastante acierto.

 

 

 

 

 

 

 

 

Justo enfrente, saliendo de Hyde Park está uno de los lugares que yo personalmente tenía más ganas de ver, el Royal Albert Hall. Lo ideal habría sido no verlo sólo por fuera, sino haber hecho un tour o mejor aún, haber podido ir a algún evento, pero eso tendrá que ser en otra ocasión.

Esta sala de conciertos, una de las más importantes del mundo, también la mandó a construir la Reina Victoria en honor a su marido el príncipe Alberto, y dentro de sus paredes han sonado acordes de lo mejor de lo mejor en el mundo de la música.

Para no transcribir toda la información, dejo este enlace para que los melómanos como yo, le echen un vistazo y tengan parada obligatoria en su próxima visita a Londres.

http://es.wikipedia.org/wiki/Royal_Albert_Hall

No os perdáis la anécdota de Pink Floyd!!! No digo nada….

Justo ahí, entre el Albert Memorial y el Royal Albert Hall (¡¡cómo se me traba la lengua cuando lo pronuncio!!) se acercaron a nosotros un grupo de rusos que venían de excursión de estas express, luego contaré el por qué deduje eso. El caso es que nos dijeron que se estaban haciendo fotos formando los aros olímpicos por todos los monumentos de Londres, y como nosotros otra cosa puede, pero la vergüenza la perdimos el día que nacimos, pues ahí que entramos al trapo e hicimos los aros olímpicos con los rusos. ¡Qué momento más surrealista en realidad! Jeje.

Los aros olímpicos. Como veis, fallaron los del lado derecho de la segunda fila. ¡Qué culpa tenemos nosotras de ser bajitas!

De ahí comenzamos a caminar hacia South Kensington. Vimos la parte delantera del Royal Albert Hall, que está de obras, como medio Londres.

Justo enfrente del Royal Albert Hall, nos encontramos con un edificio que nos encantó y que curiosamente, el otro día en “Españoles por el mundo” lo enseñaron por dentro.

Se trata del Royal College of Music. Es uno de los conservatorios más importantes del mundo, y alberga también un museo de instrumentos donde podemos encontrar entre otras cosas una docena de Stradivarius y el clavicordio de Haydn, manuscritos de Mozart, Beethoven, y cientos de miles de discos, partituras antiguas, publicaciones…

 

 

 

 

 

Continuamos hasta la zona donde se encuentran el Science Museum, Natural History Museum y Victoria and Albert Museum.

Nuestra intención era habernos parado un poco a ver los edificios, especialmente el del Museo de Historia Natural, pero no queríamos llegar tarde a nuestro siguiente objetivo.

La zona, una vez más, estaba totalmente de obras, haciendo difícil a veces transitar por la calle.

Me queda pendiente para la próxima vez investigar esta zona más a fondo.

 

 

 

 

 

Cogimos el Metro en South Kensington hasta Westminster, y a la salida, ahí lo tienes, el símbolo de Londres por excelencia. El Big Ben.

Nos contenemos como podemos a las fotos, porque no sabemos si en la Abadía habría mucha cola o no. Aun así, se escapa algún disparo de la cámara.

Tengo que decir que la verdad es que hemos tenido suerte con las visitas. Prácticamente no hemos hecho cola en ningún sitio, y no hemos notado aglomeración de gente, especialmente de turistas por ninguna parte. Desde luego si tienes suerte con el tiempo como nosotros, es muy buena época para venir a Londres.

Llegamos a la puerta lateral de Westminster Abbey, que es la puerta de entrada para el público. Hoy, como es miércoles, abre a medio día y cierra a las 18:30, lo que le venía muy bien a nuestro planing.

Es otro de los sitios imprescindibles para mí en este viaje. Es mi tercera visita a Londres y en esta tenía que entrar sí o sí.

Hacemos unos 10 minutos de cola, en la que de repente, veo a un grupito que pasa por al lado corriendo dirigiéndose a la entrada principal. ¡Anda! ¡Mira quienes son! ¡Los rusos!

Se ve que tenían un viaje privado en bus rojo típico pero que tenía un cartel que decía PRIVATE. Supongo que estarían poco tiempo en la ciudad y le dejaban el tiempo mínimo en cada sitio. ¡Qué estrés me dio al verlos!

Por fin llega nuestro turno. Te hacen un control de bolsos y pasas a pagar. Nos costó 13£ a los estudiantes y 16£ la entrada general. En este caso no teníamos 2×1.

Una vez dentro, bocas abiertas. Tus ojos no son capaces de abarcar todo lo que te gustaría.

Buscamos al personal de la Abadía, que llevan unas curiosas capas de colores (rojas verdes y azules), cogimos la audioguía, que viene incluida con la entrada, y empezamos la visita.

http://en.wikipedia.org/wiki/Westminster_Abbey (En el enlace en inglés viene más información y más fotos del interior, que está prohibido hacer fotos).

Podría empezar a contar con detalle el recorrido que fuimos siguiendo, y desvelar los secretos que esconde la Abadía, pero creo que es algo que debéis hacer por vosotros mismos. Yo había leído muchas cosas antes de ir, pero no dejé de sorprenderme y maravillarme a cada paso.

Casi cada rincón de la Abadía es digno de destacar pero personalmente, me quedo con la Lady Chapel. Fue Enrique VIII quién la ordenó construir y está dedicada a la Virgen. La ornamentación del techo es una maravilla y está decorada con banderas de Los Tudor.

Al lado izquierdo, se encuentra la Queen Elizabeth Chapel, donde se encuentran enterradas la Reina Elizabeth I (La Reina Virgen) y María I Tudor (Bloody Mary). Curiosamente, están enterradas juntas (Elizabeth encima de María), a pesar de que en la vida real no es que fueran “amigas” precisamente.

En la nave central, se encuentra el Altar principal, cuyos mosaicos en el suelo merecen un capítulo aparte. No se queda atrás la sillería de 1520, que frecuentemente es ocupada por el coro de niños de la Abadía.

También en esta nave encontramos la tumba de Isaac Newton, impresionante y lo último que voy a desvelar del interior de la Abadía es mi zona favorita, por encima de todas las demás: Poet´s Corner. ¡Qué sensación estar pisando ese suelo! Cuánta historia no sólo del Reino Unido sino de la Literatura, e incluso de la Ciencia en un mismo espacio. Hasta 5000 “ilustres personajes” yacen bajo el suelo de esta abadía.

Ya adelanto, que en los tres viajes que he hecho a Londres, de momento, la Abadía de Westminster es para mí, absolutamente IMPRESCINDIBLE. No puedo hablar con rotundidad, porque me quedan muchos sitios por conocer, y sobre todo interiores (de hecho, Fran, que ya os hablé de él, me contó que entró al Parlamento y para él, superaba a cualquier otro monumento de la ciudad) pero por ahora, Westminster Abbey es mi monumento favorito.

Un detalle que pensamos después. Dentro de la Abadía está expuesta la Silla de la Coronación, un trono gótico que se usa para coronar al Rey/Reina desde 1308. Esta silla tiene su capilla, pero en esta ocasión estaba expuesta en la St. George´s chapel porque la están restaurando. De hecho, se podía ver el trabajo de restauración porque lo están haciendo de cara al público.

A todo esto nosotros hemos pensado. ¿Por qué precisamente restaurarla ahora? ¿Tendrán pensado usarla pronto y que luzca con todo su esplendor? Ahí lo dejo….

Sólo se podían sacar fotos en The Clostiers.

 

 

 

 

 

Salimos de la Abadía muy satisfechos, y ahora sí, nos dedicamos a hacernos miles de fotos junto al Big Ben.

Su verdadero nombre es Clock Tower, es la torre norte de las Casas del Parlamento y es uno de los relojes más precisos del mundo. En realidad, Big Ben es el nombre de la campana, llamada así en honor al funcionario que la instaló Benjamin Hall. Cuando hay una sesión parlamentaria se puede ver una luz encendida en lo alto de la Torre.

 

 

 

 

 

 

 

Avanzamos hacia Westminster Bridge, para tener una buena visión de The Houses of Parliament.

El edificio es el Palacio de Westminster y es el lugar donde se reúnen las dos cámaras del Parlamento del Reino Unido, la Cámara de los Lores y la de los Comunes.

 

 

 

 

 

Aquí se realizan importantes ceremonias de Estado, siendo la más importante la Ceremonia de apertura del Parlamento, que tiene lugar en Octubre-Noviembre y que preside la Reina, con todo el protocolo que eso conlleva.

Como ya he comentado antes, mi amigo Fran me contó que hizo la visita, y que sin duda ninguna, es con lo que se queda de todo el viaje. Dice que esta genial la visita, no sólo por el valor artístico e histórico de lo que estás viendo, sino porque te detallan muchas situaciones y eventos que tienen lugar en su interior. Me estuvo contando varias historias, y sin duda, la visita del Parlamento será prioritaria la próxima vez que vaya a Londres.

Desde Westminster Bridge, se obtiene una vista privilegiada también del London Eye, o Millenium Wheel, la noria futurista que se construyó para conmemorar la llegada del nuevo milenio y que se ha convertido en uno de los símbolos de Londres.

Nuestro próximo destino en una tarde muy “Real” era Buckingham Palace. Cogimos en metro en Westminster hasta St. James´s Park.

Este fue otro momento “chungo” del viaje jeje. Yo creo que la euforia del día tan productivo e ilustrativo que llevábamos, nos llevó a lo siguiente: Nada más entrar en el metro, había un cantante de los miles que hay por el metro, haciendo una versión Reggae de “I can´t help falling in love with you” de Elvis. Yo iba delante y empecé a cantar, porque me gusta mucho esa canción. Me volví hacia los demás y digo:” ¡me encanta esta canción!”, mientras que seguía cantando. De repente Raquel empieza tocar las palmas, Lorena la sigue, y cuando nos damos cuenta, estamos todos rodeando al negrito que cantaba tocando las palmas al ritmo de la canción e incluso bailando un poquito.

Cuando acaba, aplaudimos, y seguimos nuestro camino, satisfechos porque en nuestro momento de animación, le han echado muchas monedas al chico.

Para mí, esos momentos, no tienen precio…

Nos bajamos en St. James´s Park, y nos da pena no poder atravesar los jardines, pero no queríamos que se nos hiciera de noche sin ver un par de cosas que nos faltaban.

De todas formas yo si vi los jardines la vez anterior y los recomiendo al 100% porque son preciosos.

Llegamos al Palacio de Buckingham. El dolor de pies es ya considerable, pero había que echar el resto.

Los niños traían una canción compuesta de casa dedicada a la reina, y desde que empezamos a ver el palacio no pueden resistirse a cantarla.

El Palacio de Buckingham es la Residencia oficial de los monarcas británicos en Londres desde la Reina Victoria y otro de los lugares más conocidos de Londres. http://es.wikipedia.org/wiki/Palacio_de_Buckingham

Hoy en día es posible visitar el Palacio medida que se tomó para poder sufragar los gastos de la reconstrucción del Castillo de Windsor tras el incendio de 1992.

Después del Palacio de Buckingham avanzamos un poco por The Mall hasta Clarence House, la que fuera durante 50 años residencia de la Reina madre y que hoy ocupan El Príncipe Carlos y Camila, El Príncipe Guillermo y Kate Middelton, y el Príncipe Harry.

Se puede reservar visita, pero hay que hacerlo con mucha antelación y sólo abre los meses estivales.

La visibilidad de la casa es dificultosa por la vegetación que hay tras la verja en cambio, nos entretenemos un poco viendo el mini-desfile de los dos guardias que hay en la entrada.

Hacen un bailecito gracioso que nos acabamos aprendiendo, y como estábamos nosotros solos viéndolos, uno de ellos cuando se queda frente por frente nuestro, a escasos 2m, nos guiña un ojo y sonríe. ¡Qué gracioso!

Avanzamos un poquito y cogemos a la izquierda por Marlborough Rd. Para alcanzar otro de mis empeños. St. James´s Palace.

Palacio estilo Tudor construido por Enrique VIII. Allí que voy.

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegó a ser residencia oficial de los monarcas cuando ardió el Palacio de Whitehall, hasta que la Reina Victoria traspasó esta residencia a Buckingham.

En su interior precisamente, en la capilla Real, contrajo matrimonio la Reina Victoria y su marido Alberto de Sajonia, y en esta misma capilla, estuvo unos días el féretro de Diana de Gales hasta la noche antes de su funeral, que fue trasladado al Palacio de Kensington.

Actualmente, viven en él algunos miembros “secundarios” de la familia real, y en él tienen sus oficinas los Príncipes Guillermo y Enrique.

Atención a “mis guardias reales”

El acceso principal del palacio se encuentra en Pall Mall, una calle que va desde St. James hasta Trafalgar Sq, conocida por albergar numerosos clubes de caballeros construidos en el s.XIX y principios del XX.

Como dato curioso, en el nº104, el Reform Club fue donde Phileas Fogg, miembro del club, apostó que daría la vuelta al mundo en 80 días comenzando y terminando en el club, en la novela de Julio Verne.

Avanzando por esta calle, encontramos un callejón muy curioso, Crown Passage, donde encontramos un Red Lion que fue como un oasis en medio del desierto. Parada de repostaje, pintas, coca colas, servicio, un poco de asiento, y a continuar hasta el último punto del recorrido del día: Trafalgar Square.

Poca información nueva puedo dar de Trafalgar Sq. Sin duda la plaza más conocida de Londres y centro neurálgico de celebraciones de la ciudad: Año nuevo, encendido del árbol, eventos deportivos, manifestaciones políticas, día de la Victoria…

En ella se encuentra la fachada principal y entrada de la National Gallery y actualmente, hay un reloj que marca la cuenta atrás para las Olimpiadas de 2012.

Es uno de los lugares más vivos y la localización, los edificios que la rodean (Embajadas de Canadá y Sudáfrica, Iglesia de St. Martin in the Fields, National Gallery…), sus fuentes, la Columna de Nelson, los leones fundidos en bronce procedente de cañones franceses… hacen de ella otro gran icono de la capital británica.

Como dato curioso, la Iglesia de St. Martin in the Fields fue el modelo utilizado para la construcción de St. Paul´s Church, la “Iglesia milagro” localizada al lado de la “Zona 0” en Nueva York.

Ya se nos hizo de noche, los pies no podían más y el estómago empezaba  a rugir, así que nos dirigimos al Soho en busca de un pub donde dar buena cuenta de la gastronomía inglesa.

Siento no recordar el nombre del bar, pero creedme que comimos muy bien, y no excesivamente caro. Tiene razón la gente cuando dice que en Londres, si no vas con presupuesto abundante, sale más a cuenta comer en pubs que estilo fast food. Eso sí, siempre… still wáter (del grifo vamos!!).

De ahí, nos volvimos al apartamento que los pies daban bocaos!!!

Como siempre, algunos nos dimos la última vuelta por la zona para comprar cositas para el desayuno y para picotear. Esta vez, nos acercamos hasta Queensgate, donde hay muchos bares, supermercados, tiendas de souvenirs….

Ya en el apartamento, duchas, cervezas, charlas, muffins… y a dormir que mañana nos espera otra paliza!!!!

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  1. Trackback: LONDON CALLING: 20 – 24 Septiembre 2011 « scj260985

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